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Falstaff llega a Monterrey con “poca voz”, pero mucha energía

  • El público siguió sin dificultad un montaje bien dirigido en sus trazos y actuaciones por Rennier Piñero, quien anoche coronó con Falstaff la ópera número 20 del MOS en un escenario inmejorable: la Gran Sala del Teatro de la Ciudad
  • El barítono Gerardo de la Torre se quedó sin voz después del primer acto, pero su compromiso con el público lo hizo continuar con la función, compensada con un concierto rico en tonos vocales de un elenco joven y un ensamble magistral bajo la dirección concertadora de Alejandro Miyaki

Monterrey, México, 17 de julio de 2026.- Pese a los tropiezos, la última ópera de Guiseppe Verdi encantó la noche de este viernes a un público que aplaudió sin condiciones el bel canto y las actuaciones brindadas por los intérpretes del Mexico Opera Studio y del protagónico Gerardo de la Torre en la Gran Sala del Teatro de la Ciudad.

De la Torre, barítono de nombre internacional, dio vida a un Falstaff sin canas que no se proyectaba tan viejo como debería, en una comedia donde Las alegres comadres de Windsor deciden darle una lección por tratar de seducir a dos de ellas mediante cartas con mensajes idénticos en las que solo cambiaba el nombre de la destinataria.

El público siguió sin dificultad un montaje bien dirigido en sus trazos y actuaciones por Rennier Piñero, quien anoche coronó con Falstaff la ópera número 20 del MOS en un escenario inmejorable: la Gran Sala del Teatro de la Ciudad.


Además de Gerardo de la Torre, quien dio vida a Falstaff, participaron la soprano Valeria Vázquez, como Alice; la mezzosoprano Teresita Mena Mora da vida a Mistress Quickly; la mezzosoprano Frida Shani es Meg; la soprano Nohemí Cossío es Nanneta; en el Cover de Nannetta, el coro es de las sopranos Samantha Dugar y Kathryn Schwarz.


En tanto, el barítono Juan Arnulfo Tello es Ford, mientras que el tenor Miguel Ángel Ramírez es Bardolph; el tenor Luis Cornejo es el Doctor Caus; Carlos Alfaro, bajo barítono, es Pistola, en tanto que Christopher González es Fenton.


DEL CHORRO DE VOZ AL SUSURRO

El barítono Gerardo de la Torre que dio vida a Falstaff se quedó sin voz después del primer acto, pero su compromiso con el público lo hizo continuar con la función, compensada con un concierto rico en tonos vocales de un elenco joven y un ensamble magistral bajo la dirección concertadora de Alejandro Miyaki.

Al inicio de la escenificación, por primera vez en Monterrey de la última ópera de Guiseppe Verdi y la única que escribió en el género de comedia lírica, se notó una voz del protagonista apagada en las primeras estrofas y con notables vaivenes para tratar de alcanzar las notas.


La eventualidad fue bien disimulada a lo largo del primer acto por la potencia vocal de los dos asistentes de Falstaff, pero también por una orquesta bien dirigida y trazos exactos en el escenario, diseñados con una biomecánica propia de la comedia y que compensaba las caídas de la voz estelar.

Poco antes de iniciar el segundo acto y aún con el telón abajo, aparecieron en el escenario los directores de escena y concertador, Rennier Piñero y Alejandro Miyaki, para explicar que Gerardo de la Torre sufría de un malestar de garganta.

Con la contrariedad reflejada en el rostro y una voz grave, Piñero se dirigió a la audiencia, que tras escuchar la situación que atravesaba el protagonista, la primera sensación fue en el sentido de que la función sería cancelada, pero no fue así.

Explicaron que De la Torre decidió continuar pero ya no cantaría, sino solo estaría marcando las notas, a veces con meros susurros acompañados por la orquesta y el traductor simultáneo del italiano al español, lo que empobreció la riqueza musical del montaje, sobre todo en los solos que debería destacar el barítono estelar.

En el último cuadro del tercer acto, el escenario se convirtió en un espacio lleno de mitos y magia, con elfos, ninfas, brujas, pájaros, mariposas y un grupo de personajes mitológicos que por un momento  hacen pensar a Falstaff que ya está muerto.

En las escenas finales, todos se quitan las máscaras para hacer caer en cuenta a Falstaff que todo fueron montajes para darle una gran lección a su altanería y fatuidad, además de sus vicios como la holgazanería, el alcohol, la bribonería, la obesidad y una serie de malos hábitos acumulados a lo largo de su vida.

En el cuadro final, el mensaje de un Verdi octogenario, con una moraleja en el sentido de no tomarse la vida tan en serio y de que, quien ríe al último, ríe mejor, evoca no solo el cierre del montaje, sino también la propia despedida personal del artista italiano.


DISCULPAS DEL PROTAGONISTA

Al finalizar la función, el barítono Gerardo de la Torre cosechó para sí una última ronda de aplausos al explicar que una infección de garganta lo dejó sin voz, pero al ver la entrega del elenco, decidió presentarse para no defraudar al público, pero también el esfuerzo y entusiasmo de toda la producción del MOS.

“Es por eso que decidí el día de hoy entre comillas cantar (…) cancelar no era una opción y yo sería incapaz de destruir lo que con tanto esfuerzo y sacrificio éstos jóvenes estuvieron construyendo y créanme, yo que estuve trabajando con todos ellos, son los mejores talentos que yo he visto en este país.


“Y por eso es que quiero agradecerles a todos ustedes, a toda la producción, a todo el equipo que nos integra el MOS, los que integran esta producción de Falstaff, quiero dar las gracias por su comprensión”.

Explicó que las infecciones de garganta son el riesgo profesional del artista, por lo que reiteró su agradecimiento también al público por su tolerancia y su paciencia en una función de estreno que no resultó como él esperaba, pero que pese a todo, lograron sacar adelante en equipo.

Falstaff repite este sábado 18 de julio en una última función a las 19:00 horas con boletos que van desde los 100 hasta los 500 pesos, de venta en Arema Ticket y en las taquillas del Teatro de la Ciudad.