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El Azteca se rindió ante ellas: 55 años después, las pioneras del 71 vuelven a contar su historia

Alicia Vargas, “La Pelé”; Elvira Aracén y María Bertha Orduña revivirán la aventura de una selección que desafió los prejuicios de su época, conquistó a más de 110 mil espectadores y llevó a México hasta una final internacional.

Monterrey, Nuevo León, 19 de octubre.- Antes de los contratos profesionales, antes de las grandes transmisiones y antes de que el futbol femenil comenzara a conquistar los espacios que hoy reclama por derecho propio, hubo mujeres que tuvieron que abrirse camino a contracorriente.

En 1971, una selección mexicana hizo algo que todavía merece detener el reloj: llegó a la final de un torneo internacional de futbol femenil y convirtió el Estadio Azteca en el escenario de una hazaña que permanece viva en la memoria deportiva del país.

Más de 110 mil personas presenciaron aquella final frente a Dinamarca. México perdió 3-0 y terminó como subcampeón, pero el marcador no alcanzó para apagar el impacto de una selección que había demostrado que el talento, la pasión y el orgullo por una camiseta no tienen género.

Cincuenta y cinco años después, tres de aquellas protagonistas regresarán a esa historia. Alicia Vargas, Elvira Aracén y María Bertha Orduña compartirán sus recuerdos en “Pioneras del 71. Legado, pasión y gloria”, un encuentro que buscará recuperar las voces de quienes vivieron el futbol cuando jugarlo, siendo mujer, también significaba desafiar las reglas no escritas de una sociedad.

La cita será este martes 20 de octubre, a las 19:00 horas, en el Auditorio del Museo de Historia Mexicana. La conversación será moderada por la historiadora Gabriela Sánchez, en una actividad organizada en colaboración por el Museo de Historia Mexicana y Épica Futbol Colección.

Una final que comenzó mucho antes del silbatazo

El camino de México hacia aquella final no fue producto de la casualidad. En el torneo de 1971, que reunió a las selecciones de México, Argentina, Italia, Inglaterra, Francia y Dinamarca, las mexicanas derrotaron 3-1 a Argentina, golearon 4-0 a Inglaterra y superaron 2-1 a Italia en semifinales.

Tres partidos, tres pruebas superadas y un boleto a la final.

Del otro lado esperaba Dinamarca, que terminaría levantando el trofeo. El torneo no contó con el reconocimiento oficial de la FIFA, pero eso no impidió que se convirtiera en un acontecimiento de enorme trascendencia para el deporte femenino.

La multitud que llenó el Azteca dejó una imagen difícil de ignorar: las mujeres también podían convocar multitudes, despertar emociones y escribir páginas memorables en la historia del futbol mexicano.

Lo hicieron en una época en la que no existían las condiciones, los recursos ni la estructura profesional que hoy acompañan a las jugadoras. Su escenario era mucho más complicado que el rectángulo de juego: también debían enfrentar prejuicios, limitaciones y una sociedad que todavía cuestionaba su derecho a competir.

Tres mujeres, tres maneras de defender una misma camiseta

Alicia Vargas, conocida como “La Pelé”, fue una de las figuras más reconocidas de aquella generación. Su talento la convirtió en un referente del futbol femenil y posteriormente fue reconocida entre las grandes futbolistas de Concacaf del siglo XX.

Elvira Aracén defendió la portería mexicana, el último territorio antes de que el rival pudiera celebrar un gol. María Bertha Orduña mantuvo su vínculo con el deporte a través de la enseñanza de la educación física.

Ahora, sus testimonios permitirán mirar más allá de los resultados. Hablarán de las experiencias que las marcaron, de los sacrificios que acompañaron sus trayectorias y de los sueños que defendieron cuando todavía faltaba mucho para que el futbol femenil recibiera la atención que merecía.

Porque detrás de cada fotografía de aquella selección hay mujeres que entrenaron, compitieron y persistieron cuando el camino no estaba despejado.

El futbol también se construye con memoria

Hoy, cada niña que entra a una cancha y cada futbolista que sueña con competir al más alto nivel forma parte de una historia que comenzó mucho antes de los reflectores actuales.

Recordar a las pioneras no significa vivir anclados en el pasado. Significa reconocer que las oportunidades de hoy también son consecuencia de quienes se atrevieron a jugar cuando hacerlo implicaba luchar contra algo más que un equipo rival.

El encuentro de este martes será una oportunidad para escuchar a las protagonistas, recuperar una parte fundamental de la memoria deportiva mexicana y reconocer a una generación que merece mucho más que una mención al pie de la historia.

Porque el futbol recuerda los campeonatos, las goleadas y los goles que deciden finales. Pero también debería recordar a quienes tuvieron que abrir la puerta para que otras pudieran entrar.

En 1971, México no levantó el trofeo. Pero aquellas mujeres levantaron una historia que, 55 años después, todavía merece ser contada.

“Pioneras del 71. Legado, pasión y gloria” se realizará el martes 20 de octubre, a las 19:00 horas, en el Auditorio del Museo de Historia Mexicana. Más información en www.3museos.com y en las redes sociales de @3museos.