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Cuando los dioses antiguos se visten de catrines y los muertos vuelven a cantar

Entre deidades prehispánicas, catrinas, música, danza y una ofrenda dedicada a personajes que dejaron huella en Nuevo León, los Museos de Historia Mexicana y del Noreste celebrarán el Día de Muertos este domingo 1 de noviembre, con entrada gratuita.

Monterrey, Nuevo León, 28 de octubre.- Hay noches en las que la muerte deja de ser silencio. Se pinta la cara, se viste de colores, camina por una pasarela y hasta se pone a bailar. Y hay canciones que, en lugar de despedir a quienes se fueron, parecen invitarlos a quedarse un rato más.

Así se vivirá el Día de Muertos en los Museos de Historia Mexicana y del Noreste: con los dioses del México antiguo convertidos en catrines, los vivos cantándole a los ausentes y una ofrenda que mantendrá presentes a quienes enriquecieron la historia cultural de Nuevo León.

La cita es este domingo 1 de noviembre. La explanada del Museo de Historia Mexicana será el escenario principal de una celebración en la que la tradición no se contempla detrás de una vitrina: se camina, se escucha, se baila y se transforma.

DIOSES ANTIGUOS, CATRINES INMORTALES

A partir de las 18:00 horas, la imaginación tomará la pasarela con el Concurso Catrín y Catrina 2026, bajo el lema “Dioses ancestrales, catrines inmortales”.

Después de semanas de trabajo, participantes de las categorías Infantil, Juvenil y Adultos presentarán caracterizaciones inspiradas en las deidades de los pueblos originarios del México antiguo. El resultado promete ser un encuentro entre el ingenio contemporáneo y un universo de símbolos que ha sobrevivido durante siglos.

Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, vinculados con el inframundo; Quetzalcóatl, asociado con la serpiente emplumada, y Tláloc, relacionado con la lluvia, forman parte de ese imaginario que inspirará rostros, vestuarios, maquillajes y propuestas artísticas.

Un jurado especializado evaluará la originalidad, la creatividad, el colorido y los detalles de cada presentación. Pero más allá de la competencia, la pasarela será una oportunidad para descubrir cómo las nuevas generaciones reinterpretan las raíces culturales de México.

Porque detrás de cada maquillaje hay horas de trabajo; detrás de cada vestuario, una idea, y detrás de cada personaje, una historia que merece volver a contarse.

La protagonista inevitable será también la Catrina, una figura que parece haber nacido para recordarnos que nadie escapa a la muerte, sin importar su riqueza, su posición o su apariencia. Su antecedente más conocido es la Calavera Garbancera, creada por el grabador José Guadalupe Posada a finales del siglo XIX. Décadas después, Diego Rivera contribuyó a inmortalizar su imagen y a convertirla en uno de los símbolos más reconocibles de la cultura mexicana.

Este domingo, la tradición volverá a demostrar que no necesita quedarse intacta para seguir viva: también puede reinventarse sin perder sus raíces.

LOS VIVOS TAMBIÉN LES CANTAN A LOS MUERTOS

Cuando termine el desfile, la música tomará el relevo.

El recital “Cantos vivos para los muertos”, a cargo de La Mexika, llevará a la explanada un repertorio inspirado en el Día de Muertos. Los sones huastecos y jarochos, la música norteña y la cumbia se encontrarán en un recorrido donde el recuerdo tendrá ritmo y la celebración encontrará distintas maneras de expresarse.

A la fiesta se sumarán los alumnos de Danza Folklórica de la Prepa Pablo Livas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, quienes compartirán escenario con los integrantes de La Mexika.

La agrupación está integrada por Karla Guajardo, en voz y guitarra; Elizabeth Castillo, en guitarra eléctrica; Marian Jaimes, en teclados, y Kate Abundis, en batería.

Será un encuentro entre generaciones, sonidos y tradiciones. Una forma de entender que recordar no siempre exige bajar la voz: a veces también se hace con una canción que todos conocen, con los pasos de una danza o con el ritmo que reúne a una familia.

UNA OFRENDA PARA QUE LA MEMORIA NO SE APAGUE

Mientras la explanada se llena de música y color, el vestíbulo del Museo del Noreste tendrá otro punto de encuentro con la memoria.

Del 27 de octubre al 4 de noviembre se exhibirá una ofrenda tradicional dedicada a personajes que contribuyeron a enriquecer la vida cultural de Nuevo León. Sus nombres pertenecen a distintos escenarios, pero comparten algo: dejaron una huella en las artes, el periodismo, la investigación, el teatro y la música.

La ofrenda rendirá homenaje a Nazario Sepúlveda, crítico de cine, investigador y colaborador del Museo de Historia Mexicana durante sus primeros años; Enrique Livio Fernández López, director teatral; Luis Lauro Garza Duque, actor y director de teatro; Erasmo Garza Elizondo, cronista e investigador, y Juan Jaime Gutiérrez, conocido como “El Conde de Agualeguas”, cronista, investigador y actor.

También estarán presentes los recuerdos de Enrique Javier González Cisneros, actor y promotor cultural; Emma Mirthala Cantú González, actriz; Blanca Laura Uribe de Rocha, “Kahua Rocha”, actriz y dramaturga; Ángel Robles, periodista y conductor de Canal 28; y José Luis Wario, compositor y músico.

Sus trayectorias representan distintas maneras de contar y enriquecer la vida de una comunidad. Algunos lo hicieron desde un escenario; otros, desde una investigación, una crónica, una cámara, una canción o un micrófono.

La ofrenda será, así, algo más que un conjunto de flores, veladoras y símbolos tradicionales: será un reconocimiento a quienes ayudaron a construir la memoria cultural del estado.

Porque una comunidad también se define por aquello que decide recordar. Y cuando los nombres de sus artistas, investigadores, periodistas y creadores siguen pronunciándose, una parte de su trabajo continúa acompañando a los vivos.

UNA NOCHE PARA CELEBRAR LO QUE PERMANECE

Este domingo 1 de noviembre, los Museos de Historia Mexicana y del Noreste abrirán sus puertas para celebrar una de las tradiciones más arraigadas de México, con actividades gratuitas para el público.

Habrá catrines que traerán de vuelta a los dioses antiguos, música para cantarles a los ausentes, danza para celebrar las raíces y una ofrenda para reconocer a quienes hicieron de la cultura su manera de dejar huella.

Quizá esa sea una de las lecciones más profundas del Día de Muertos: que una vida no termina de contarse cuando alguien se va. Permanece en las historias que compartimos, en las canciones que regresan, en las obras que nos conmueven y en los nombres que nos negamos a olvidar.

Porque la muerte puede cerrar una historia, pero no siempre consigue llevarse lo que esa historia dejó en los demás.

Para consultar los horarios y la programación completa, visita www.3museos.com o las redes sociales de @3museos.