Plumas con Fuente

Sácale Punta: Andrés Manuel López Beltrán, la prueba de fuego para Sheinbaum

Por: El Puntilloso


LA ECOVÍA, EN EL OLVIDO…


Los BRT (Bus Rapid Transit) que aquí la llamamos Ecovía, son una alternativa que bien podrían gestionarse desde las alcaldías de Guadalupe y Juárez, luego del fracaso de Hernán Villarreal en su encargo de mejorar el transporte público y mejorar la vialidad, pero no logró ni lo uno ni lo otro.

En el caso de la Ecovía, es una lástima el abandono en que han caído las unidades de varias generaciones, pero sobre todo las estaciones, ya que están diseñadas como espacios cerrados y  con clima pero, qué creen: en la mayoría de ellas no funciona y los camiones a veces ni se paran porque van llenos, pero no le meten más unidades, quién sabe por qué…

  
Las ampliaciones de las avenidas Pablo Livas y Eloy Cavazos con amplios camellones, bien podrían servir para conectar con el Transmetro ambos municipios con un  BRT o Ecovía, ya que el gobernador Samuel García no les cumplió continuar la Línea Uno hasta Juárez, pasando por un amplio tramo de los dominios de Héctor García.

Pero los dos alcaldes prefirieron bailar al son del gobernador y darle cuerda con las obras mundialistas del Parque del Agua y la pueril ocurrencia del nuevo Hospital Infantil en la zona ruidosa del estadio BBVA, mientras la gente de a pie se pudre esperando el camión en las paradas.


INFORME DE MYRNA GRIMALDO

El primero de los informes de los diputados federales y locales de Nuevo León fue el rendido anoche por Mirna Grimaldo, donde estuvo Adrián de la Garza, su esposa Gaby Oyervides, así como los secretarios de Administración, Marcelo Segovia y de Desarrollo Humano, Fernando Margáin Sada, así como Víctor Pérez, líder del grupo Santa Catarina.


El mensaje de las reformas aprobadas y propuestas legislativas y trabajo de gestión fue lo de menos, en el mensaje final Mirna mandó muchas señales de que la apuesta para ir por la alcaldía de Monterrey va en serio.

Sorprendió también el mensaje de reconocimiento a su labor por parte de Maru Campos, gobernadora de Chihuahua.


Buena promoción política de Grimaldo, avalada por Adrián de la Garza para demostrar que la alianza por la gubernatura con el PAN está más firme que nunca.


MACHETAZO AL PRIMOGÉNITO

Rarísimas veces los hijos de ex presidentes o ex gobernadores logran alcanzar las posiciones ocupadas por sus padres y cada vez es parte más bien de un lejano México caciquil que debería avergonzarnos.

La dinastía Figueroa en Guerrero o la Murat en Oaxaca, son parte de esos ejemplos que a nadie enorgullecen y que reflejan más bien ese interés desmesurado por perpetuarse en el poder a través de la descendencia, algo a lo que, por fortuna, ya se le pusieron límites para los procesos electorales de 2030.

En Nuevo León aún vivimos en pequeño esos afanes del enanismo político mexicano con “herencias” transmitidas a los hijos o al o la cónyuge. No se sabe qué es peor, pero no por ello menos deleznable una práctica que la otra.

La promoción de la precandidatura de la esposa del gobernador y la inminente reelección de algunos alcaldes “herederos” son resabios de una política vieja y rancia que aún prevalece en Nuevo León, con la complacencia de la partidocracia en un vicio que todos comparten y a todos conviene.

Y la comentocracia, buenísima para criticar siempre en el afuera, mientras el enfoque para ver de cerca la realidad local está siempre convenientemente empañado, se regodea desde anoche en una carta sin precedentes que raya entre una berrinchuda protesta del hijo de un ex presidente y los reclamos desde un discurso trasnochado de alguien que finge no importarle perder su visa para pasar a los Estados Unidos.

El reclamo ridículo de Andrés Manuel López Beltrán en su calidad de hijo de un ex presidente de quien ni siquiera en su carta pudo destetarse, son la mejor evidencia del “orgullo de su nepotismo” que hoy salta descarnado a la luz pública.

¿Quién es el mayor de los hijos López Beltrán? Hoy solamente es eso: el primogénito del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien por el bien del país y de su sucesora, Claudia Sheinbaum, le convendría guardar silencio como marca la regla de oro no escrita de los ex mandatarios, algo que se antoja difícil que ocurra.

Como difícil será también el papel que deberá encarar hoy la Presidenta de la República, con un militante de su partido de quien se deshicieron a tiempo de la posición de mando que ocupaba en Morena. En algún momento iba a estallar la bomba de tiempo.

Lo que sigue es que el primogénito López Beltrán se hunda solo y se aproveche la coyuntura política para deslindarse de un ex presidente que no solo es el mentor político y fundador del movimiento que hoy tiene a Claudia Sheinbaum en el poder, sino también prepararse para el golpe que sigue.

¿Será que vienen las pruebas de la corrupción de un junior político a quien todo mundo señala en secreto dentro de Morena, pero nadie, hasta el momento, se atrevió a denunciar con pruebas y acusaciones directas como afectados o encubridores?

Hoy que está de moda el “criterio de oportunidad”, bien podría ser la ocasión para demostrar lo que se rumora como sospecha y pasar del chisme de boca en boca, a las acusaciones con evidencias documentadas y testigos. O que, por el contrario, se sepulten para siempre dichas versiones si son falsas.     

Es obvio que el tsunami político que se avecina en el país es parte de la precampaña republicana para que Donald Trump retenga el control del Congreso de Estados Unidos en las elecciones intermedias de noviembre y de paso le abre un boquete al partido que gobierna México para las elecciones de 17 gubernaturas del año próximo.
  
Aquí les dejamos la carta íntegra que Andrés Manuel López Beltrán dirige a Donald Trump en la que cita a su padre el ex presidente para destacar que su reclamo no es el de cualquier mexicano ordinario. Pudo haber guardado silencio, pero prefirió el escándalo:


Presidente de los Estados Unidos de América
Presente

Me dirijo a usted con el respeto que me merece en lo personal y por su investidura para informarle que Marco Rubio, secretario del Departamento de Estado y Christopher Landau, subsecretario de esa dependencia, autodenominado “el quita visa”, han ordenado quitarme el permiso para ingresar a Estados Unidos de América.

Como es evidente, esta decisión es de carácter político, más bien politiquero y propagandístico, al estilo hitleriano, pues no existe ninguna razón que justifique tan arrogante proceder. No sobra asegurar que dichos funcionarios no cuentan con ninguna prueba contra mi persona, acerca de algún acto inmoral o delictivo, porque siempre he guiado mi vida pública y privada con ideales, principios y honestidad infundidos por mis padres y practicados por convicción en mi quehacer político.

En realidad, el hecho de quitarme la visa no es más que una burda y perversa canallada de estos funcionarios y otros halcones que, en sentido estricto, no son diplomáticos ni mucho menos políticos, pues ellos y quienes los rodean actúan como jefes de pandillas dedicados a espiar, acosar, intervenir y agraviar a otros países, gobiernos y políticos que consideran “comunistas”, “amenazas para la seguridad de Estados Unidos”, “narco terroristas” o con cualquier otra excusa para tratar de justificar sus represalias destinadas a quienes no se alinean o someten a sus afanes autoritarios, facciosos y a sus corruptelas.

Esto último lo sostengo porque es de dominio público que la mayoría de estos personajes se caracterizan por recibir dinero para sus campañas o actividades políticas de parte de vendedores de armas o en pago por los trabajos que realizan de influyentismo, llamado lobbying, en beneficio de las mafias del poder económico de Estados Unidos, de gobiernos dictatoriales y de empresarios corruptos del extranjero.

Claro está, señor presidente, que no me causa ningún problema el no visitar Estados Unidos en estos tiempos decadentes y lamentables de odio, racismo, drogadicción, desintegración familiar, inconformidad social y tristeza, y puedo esperar a que las cosas cambien y existan circunstancias favorables como cuando gobernaron Abraham Lincoln y Franklin Delano Roosevelt, esos gigantes de la libertad que trataron a México y a su pueblo con auténtica amistad y respeto a su soberanía.

Sin embargo, me gustaría conocer su opinión sobre mi caso y ojalá no lo tome como un desafío, pero considero que sería de elevado nivel moral y de interés público que, con la franqueza que le caracteriza, me contestara cuando menos dos sencillas preguntas: ¿Está usted enterado de lo que le estoy exponiendo? Y si lo estaba ¿no le parece un acto prepotente de su parte, que demuestra, como escribió hace poco mi padre, de que usted es un gobernante en la actualidad, apático y distinto al que él conoció y trató?

Y si no estaba enterado, presidente, y no hay ningún motivo para quitarme la Visa y se trata sólo de una enfermiza fobia conservadora en contra del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y de sus dirigentes, ¿por qué no destituye a Rubio y a Landau, así como a quienes son iguales a ellos y le están haciendo daño por estar llenos de resentimientos y de actitudes sectarias? O acaso no es evidente que actúan como jefes de grupo o de camarilla y no como hombres de Estado. Presidente Trump, todavía es tiempo de que usted comience una nueva etapa apoyado con profesionales de la política, hombres y mujeres leales de los que ponen siempre, por encima del interés personal, por legítimo que sea, el interés de los ciudadanos y procuran el bien de la nación. En política siempre será mejor rectificar que caer en la autocomplacencia y es de sabios cambiar de opinión.

Espero su respuesta para también saber a qué atenernos, lo cual siempre se agradece, porque la hipocresía no puede ser la doctrina que guie el noble oficio de la política y menos cuando se trata de la relación entre pueblos amigos y naciones con decoro.

Saludos,
Andrés Manuel López Beltrán


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Ya es viernes, hoy no es ligero, sino denso por el escándalo político. Buen fin de semana. Nos leemos el lunes…