La noche del domingo 10 de mayo, el Aula Magna de la UANL, la cual estaba a su máxima capacidad, fue testigo de una de las obras más intensas e impresionantes que se hayan puesto en este escenario, “Los hermanos Karamázov”
Por: Miguel Angel Arritola
Fotos: Miguel Angel Arritola/Redes
Resumir en tres horas un texto de más de mil páginas y llevarlo a escena con tal precisión y de manera extraordinaria y poderosa, eso sólo lo puede hacer alguien como Rennier Piñero Lobo y vaya que lo logró con “Los hermanos Karamázov”.
La noche del domingo 10 de mayo, el Aula Magna de la UANL, la cual estaba a su máxima capacidad, fue testigo de una de las obras más intensas e impresionantes que se hayan puesto en este escenario.
Apoyado por un gran numero de actores de primer nivel encabezado por un Juan Benavides, soberbio, intenso y maravillosamente virtuoso en su actuación, “Los hermanos Karamázov” dejó un excelente sabor de boca entre un público que por casi tres horas, fue testigo activo de esta obra de Fiódor Dostoyevski.
Decía el maestro Rogelio Villareral, (QEPD) que toda aquella puesta en escena que al finalizar seguía siendo tema de mesa, esa obra es todo un éxito.
Y eso pasó precisamente al finalizar la puesta, en el lobby del Aula Magna el público seguía discerniendo sobre la trama, sobre los personajes, sobre lo fuerte e irreverente de la historia.
“Los hermanos Karamázov” aborda la problemática de una familia rota en todos los sentidos, donde el padre es una persona despreciable y carente de valores y sus tres hijos están marcados por su herencia moral.
En la trama se habla de un asesinato y de la eterna lucha entre la fe y la ausencia de ella.
Considerada como una de las obras más intensas de la literatura universal, “Los hermanos Karamázov” es una historia que sigue vigente por su temática, porque aún en estos tiempos hablar de fe es hablar de dudas, de opiniones encontradas.
Porque aún en estos tiempos hay familias que se destrozan por la avaricia, por el poder, por los deseos y por las ganas de simplemente joder la vida.
La estructura fuerte de “Los hermanos Karamázov” radica en la honestidad y entrega de los actores.
Cada uno vibras en su rol.
Cada actor y cada actriz goza su personaje y eso se huele, se palpa y se disfruta como público.
El trabajo de Juan Benavides, quien encarna a Fiódor Pavlovich Karamazov, un hombre vulgar, sin valores, cínico a quien sus tres hijos le importan poco o nada, es de ovación de pie, tal y como se lo brindó el público al final de la obra.
Benavides lleva su personajes a limites insospechados, logrando una de sus mejores actuaciones de su carrera.
El resto del elenco tiene lo suyo.
Es impresionante lo versátil que es como actor Diego de Lira, quien personifica a Smerdiákov, hijo menor de Fiódor Pavlovich Karamazov.
El color y matiz que le inyecta a su personaje es fabuloso al igual que Sergio Duarte y Víctor Martíez, nombres con sello de garantía de éxito dentro del teatro serio y comprometido.
Siempre será gratificante ver actuaciones de primer nivel como Óscar Troyo, Claudia Marín, Pamela Leal, Carolina Canizalez, Jesús Anza, Esli Cortez y Fermín Narváez
“Los hermanos Karamázov” formó parte de las actividades del Festival Alfonsino 2026 que realizó la Universidad Autónoma de Nuevo León y el director de esta puesta, Rennier Piñero Lobo podrá decir: “Reto superado”
